De la activación al compromiso: ciudades misión avanzan en gobernanza climática en Budapest

URBANEW EMC3 se reunió en Budapest junto con las Ciudades Misión españolas y las ciudades de Pécs, Stavanger, Trondheim, Milán, Leuven y Lund para profundizar en un aspecto clave de la transición climática urbana: la gobernanza con los stakeholders estratégicos vinculados a la descarbonización de las ciudades.

El encuentro puso el foco en una cuestión central para todas las ciudades implicadas: cómo evolucionar desde la activación inicial del ecosistema hacia compromisos estructurados, medibles y directamente alineados con los objetivos de neutralidad climática. En el contexto de los Contratos de Ciudad Climática, el reto ya no era únicamente diseñar planes ambiciosos, sino construir marcos de colaboración que permitieran convertir la voluntad en resultados verificables.

 

Durante la sesión del primer día, Budapest y Pécs compartieron su experiencia en la generación de implicación por parte de actores públicos y privados. Ambas ciudades habían trabajado con herramientas como Memorandos de Entendimiento (MoUs), talleres colaborativos, espacios de diálogo sectorial y servicios de acompañamiento técnico para facilitar la participación de empresas, entidades financieras, organizaciones sociales y otros agentes clave. Estas herramientas habían permitido crear un entorno de confianza, visión compartida y alineamiento estratégico.

El debate se centró especialmente en el siguiente paso del proceso. Una vez establecida la relación y generada la confianza, surgió una pregunta determinante: cómo avanzar hacia compromisos vinculados a resultados concretos. Esto implicaba, por ejemplo, lograr que las empresas compartieran datos reales de emisiones de gases de efecto invernadero, adoptaran objetivos más ambiciosos de reducción o participaran en mecanismos de financiación e inversión alineados con la transición climática. El desafío consistía en transformar acuerdos de carácter declarativo en compromisos operativos que pudieran ser monitorizados y evaluados.

En la sesión del segundo día, Stavanger y Trondheim profundizaron en esta misma línea de trabajo, presentando sus enfoques para consolidar la colaboración con stakeholders en el medio y largo plazo. Se abordaron aspectos como la necesidad de integrar la dimensión climática en las decisiones financieras, fortalecer la coordinación interna entre departamentos municipales y diseñar estructuras de gobernanza que trascendieran los ciclos políticos. La sostenibilidad de las alianzas dependía no solo de la voluntad inicial, sino de la existencia de mecanismos claros de seguimiento, corresponsabilidad y reparto de riesgos.

 

 

El intercambio entre ciudades evidenció que la neutralidad climática requería un cambio de rol por parte de las administraciones locales. Más allá de su función reguladora, las ciudades debían actuar como facilitadoras de alianzas estratégicas, generando espacios de colaboración estables y alineando incentivos entre sectores. La confianza, el acceso a datos de calidad y la transparencia en los compromisos se consolidaron como pilares fundamentales para avanzar.

En definitiva, el encuentro en Budapest reforzó la idea de que la descarbonización urbana no dependía únicamente de planes técnicos o marcos normativos, sino de la capacidad de las ciudades para construir y sostener ecosistemas de colaboración sólidos, orientados a resultados y basados en la corresponsabilidad.

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